25 Junio 2009 - 7:42 pmEl Rey ha muerto
Murió Michael Jackson. Qué más se puede decir, escribir, inventar, dibujar o retratar. No queda más. Ha muerto el Rey del Pop, el ícono musical más seguido en el mundo, por todos y por todas.
A pesar de los desastres de su vida privada, Michael Jackson seguía sentado en su trono, recibiendo los homenajes de nosotros, sus súbditos en esa tierra maravillosa que él creó, con su música, con sus canciones y con su baile.
Recuerdo que Michael me acompañó en mi primera salida de la adolescencia, con la compañía disimulada de mis padres, pero en la que me sentí libre para bailar y compartir con jóvenes de mi edad. Su “María”, con sus hermanos en el grupo de los Jackson Five, fue la primera canción que bailé en una fiesta de adolescentes.
Luego llegó “Off the Wall”, en otra temprana etapa de mi vida, una fase que concluyó con “Thriller”, “Wanna be startin something”, “Billy Jean” y muchos éxitos más de esa época, que disfruté y bailé con menor o mayor éxito, en mi ya lejana juventud.
Nunca me importaron los enjundiosos chismes que siempre se tejieron en torno a su figura. Nunca creí en las demandas judiciales de las que fue víctima. Para mí, asumir la defensa de Michael Jackson dondequiera que surgiera uno de sus detractores, era algo tan natural como respirar los acordes de su música.
Hace poco, junto a mi hijo que no conocía particularmente los éxitos de Michael Jackson, estuvimos varias horas sentados frente a una computadora, repasando en Youtube, los principales vídeos de las canciones de El Rey.
Por él, compré recientemente a uno de esos “piratas” que pululan por las calles de esta ciudad, un CD-MP3 con la mayoría de los éxitos de Michael, copiados de discos, de conciertos en vivo, acústicos, en fin de todo tipo. A partir de hoy declaro este disco como una de mis más preciadas posesiones.
Quizás estas estrofas de un poema de Wystan Hugh Auden, puedan reflejar algo de lo que siento en este día en que El Rey del Pop nos ha dejado desamparados en este mundo con mucha menos música, con mucho menos ritmo, con mucho menos talento y por supuesto, con muchísima menos pasión:
Detened todos los relojes,
descolgad el teléfono,
evitad que los perros ladren
dándoles un jugoso hueso.
Silenciad los pianos
y, con tambores enlutados,
sacad el ataúd.
Que vengan las plañideras,
que los aviones con sus gemidos
nos sobrevuelen escribiendo
en el cielo el mensaje:
“Ha muerto”.
Mostrar Artículo Completo | No hay comentarios | Tags: General |



