20 Mayo 2009 - 10:53 pmLos enigmas de una muerte sin anunciar
Toda la controversia que generó Rolando Florián Féliz en su violenta vida de capo narcotraficante le siguió hasta más allá de su muerte. Para acabar con él, fueron necesarios ocho balazos disparados por un capitán en la Cárcel de Najayo, donde Florián guardaba prisión.
Aún cuando no es su costumbre, las autoridades dispusieron que el capitán declarara de inmediato ante los medios de prensa. Incluso con su herida en el labio, supuestamente causada por un agresivo Florián que, según las declaraciones del oficial, quiso rebanarle el cuello a él y a un coronel que lo acompañaba.
Y en torno a esas circunstancias es que se tejen las interrogantes. Florián, un delincuente habituado a lidiar con las autoridades de los penales donde habÃa estado recluido, en esta ocasión, en lugar de echar mano a la bolsa, que tan pródigamente repartÃa, decidió recurrir a un cuchillo para acabar con aquellos que le impedÃan tener a dos mujeres en su celda.
Resulta algo inexplicable que Rolando Florián, quien ya habÃa cumplido más de 14 años de su condena original de 20 años por narcotráfico, haya optado por la vÃa violenta ante los dos oficiales, estando casi en las vÃsperas de la audiencia para conocer su petición de libertad condicional.
Por supuesto, siempre saldrán los que consideren que Florián, el narcotraficante, “bien muerto está”. Pero esa muerte le hace un flaco servicio a la justicia, porque entonces para qué llevar a los tribunales a un criminal, si luego que esté cerca de concluir su condena, simplemente es acribillado a balazos en un confuso incidente sobre el cual corren miles de versiones y rumores.
También está la duda si esa muerte, ocasionada “en defensa propia”, se puede contar como un favor a la sociedad, o a algún otro capo, a quien la presencia de Florián y su eventual salida de la cárcel podrÃan ocasionarle cualquier tipo de molestia.
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