Las interrogantes del colega Scharboy

por el 02/05/13 at 8:08 pm

Esta vez cedo con gusto mi espacio a mi estimado colega Bienvenido Scharboy y publico su interesantísimo análisis sobre los infortunados eventos ocurridos en la UASD, donde perdió la vida el coronel Julián Suárez Cordero. Para que no quede ninguna duda, me sumo y secundo cada una de las interrogantes planteadas por el veterano periodista.

A QUIEN PUEDA INTERESAR

Montaje mediático, incapacidad policial o infiltración  

Todos los sectores deben condenar la muerte del coronel Julián Suárez Cordero, el pasado martes 23 de abril, durante enfrentamientos entre estudiantes y agentes policiales en el campus de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), sin importar quienes hayan sido los autores.

De igual manera, se debe repudiar la muerte del joven Félix Hernández Peralta en medio de protestas en San Francisco de Macorís, como consecuencia del desmedido uso de la fuerza y las armas policiales, para sofocar las protestas populares en esa localidad.

Sin embargo, aunque expresamos nuestro pesar por estas lamentables muertes, quiero llamar la atención sobre la actuación del “cuerpo del orden”, en los acontecimientos ocurridos en la UASD, debido a que nos asaltan algunas interrogantes que quisiera compartir, con el objetivo de encontrarles respuestas colectivas.

Lo primero es que el mayor general José Armando Polanco Gómez debe explicar a la población por qué si la Policía tenía supuestos informes de inteligencia que daban cuenta de un alegado plan “para matar a un policía, un periodista o a un camarógrafo” y atribuirle esos crímenes a la institución, ésta no movió un dedo para evitar que se ejecutara.

De igual manera, la Policía debe explicar por qué no informaron a las autoridades universitarias, a fin de que se prohibiera el acceso de cualquier persona a la UASD y evitar derramamientos de sangre o por qué la misma policía no bloqueó temprano las entradas del recinto como han hecho en otras ocasiones. ¿O es que había interés de dejar que se materializara el plan para justificar criminalizar las protestas? ¿Quizás calcularon que de los tres posibles blancos a eliminar el de menos posibilidades de alcanzar era un agente policial?

Con una medida tan sencilla como la de avisar a las autoridades de la UASD se hubiera evitado llevar el luto a una familia de los que eran el “blanco” a matar. ¿O a los servicios de inteligencia “les falló la inteligencia”?

Otra cosa, si la “inteligencia” de la Policía sabía previamente del referido plan, por qué no realizó los operativos que demandaban las circunstancias, desde la óptica y modus operandi policiales, para apresar a los autores materiales o intelectuales o es que la información les llegó a medias. Acaso fue una vulgar mentira elaborada después de la lamentable muerte del coronel Suárez Cordero, para granjearse la simpatía de los medios de comunicación, y ocultar su incapacidad de evitar “un plan criminal” que ya sabían de antemano.

También, si ya se sabían las intenciones de asesinar un policía, un periodista o un reportero gráfico, por que expusieron las tropas policiales como carne de cañón frente a supuestos criminales “armados de fusil”. Otra interrogante ¿Por qué enviaron tropas a combatir una especie de “guerrillera urbana” sin la logística necesaria para responder a cualquier eventualidad o emergencia? ¿Por qué en el escenario de los enfrentamientos no había algo tan elemental, como una ambulancia para socorrer a tiempo a uno de sus agentes u otra persona víctima del plan criminal y evitar que permaneciera en el pavimento gravemente herido por más de 15 minutos, como sucedió con el coronel Suárez Cordero?

Tampoco me he dejado de preguntar: ¿Cómo es posible que la Policía no tuviera la capacidad de recoger rápidamente a un oficial herido y lo dejaran desangrar durante 15 minutos? Qué explicación justificaría que mientras el coronel yacía en el pavimento, y un agente se esforzaba por levantarlo, de forma inadecuada, y desesperado clamaba por ayuda, los demás compañeros de armas les pasaban por el lado y continuaban más interesados en disparar a los estudiantes que en socorrer a la víctima.

Que me perdonen si exagero; pero ¿Había interés en que se consumara una muerte, sin importar de qué bando? Yo no dudaría de esta posibilidad, por la existencia en la Policía de muchas islas de poder, que cuando quieren hacer saltar a un jefe urden planes macabros para lograr ese objetivo.

A quien suscribe y a otras personas nos llamó la atención que si el hospital de la Policía estaba a pocos metros del lugar donde cayó el oficial, por qué lo llevaron al Centro Médico UCE, al que para llegar se lleva más tiempo por los taponamientos de vehículos en esa vía. Sería interesante consultar con los médicos que le atendieron si el coronel se hubiera salvado de haber recibido asistencia a tiempo, porque pasaron cerca de no menos de 30 minutos, luego de recibir el impacto del proyectil y su traslado al referido centro privado.

Si partiéramos del supuesto de que la historia del complot de la Policía es real, entonces, las investigaciones también deberían abarcar a la propia institución, con la finalidad de establecer responsabilidades y que sean castigados los responsables de actuar con “negligencia y complicidad” por no impedir un “plan criminal”, del cual, según la propia confesión del jefe de la uniformada, tenían conocimiento.

Por las razones señaladas anteriormente, el primero que debe ser interrogado es Polanco Gómez; pero primero debe ser destituido del cargo por incapaz y no estar preparado para ostentar la posición, pues, en dos ocasiones ha perdido el control y ha condenado a muerte a personas en conflicto con la ley.

Tras el fallecimiento del coronel se explayó diciendo que responderán “tal para cual”, cuando su misión es servir de auxiliar de la justicia y no de un “jefe” que sentencia a un perseguido a la pena de muerte, en violación a la Constitución de la Republica.

Al presidente Danilo Medina y a su gobierno les hace más daño que bien, la permanencia de Polanco Gómez en la jefatura policial, pues, expone a su administración a la condena internacional por éste promover las ejecuciones extrajudiciales, por lo que le sería conveniente su destitución.

Infiltrados de los organismos de seguridad  

Por precedentes anteriores no se puede descartar que los disparos que cegaron la vida del coronel Suárez Cordero, hayan tenido factura de algún plan de infiltración de organismo de seguridad del Estado, para destruir a determinadas organizaciones estudiantiles, populares o de izquierda.

Fíjense que Polanco Gómez fue muy certero cuando dijo “Vamos a responder tal para cual, sin importar los vínculos políticos o sociales que tengan los responsables de la muerte del oficial”. Esto indica que ya tenían definido a qué sector político acusarían de la muerte del oficial, sin iniciar las indagatorias.

Lo de infiltrar agentes en la UASD no es nuevo, ya el amigo Manuel Salazar, ex presidente de la Federación de Estudiantes Dominicanos (FED), ex secretario general del Frente Estudiantil Flavio Suero (FEFLAS) y actual secretario general del Partido Comunista del Trabajo (PCT), publicó en su página de Facebook un relato sobre un caso de un agente del DNI, que era de los primeros en tirar piedras a vehículos y fue desarmado en el campus y su carnet enseñado a la opinión pública.

También fui testigo, en mi condición de ex dirigente del Frente Estudiantil de Liberación Amín Abel (FELABEL) y ex militante del Movimiento Popular Dominicano (MPD), que en noviembre de 1985, la plana mayor del DNI anunció con bombos y platillos un plan del MPD con el movimiento independentista puertorriqueño “Los Macheteros” para asesinar al periodista Guillermo Gómez, al fallecido dirigente reformista Peynado, entre otras personalidades, cuyos detalles de la falsa trama habían sido informados por un “militante” que los organismos de seguridad habían infiltrado en la zona Norte. La mayoría de los acusados eran dirigentes del Felabel.

Otra experiencia de infiltración la vivimos en el Felabel con otro agente del DNI, que en los enfrentamientos era el primero en lanzar piedras a la policía; pero un día en una boca calle fue interceptado un oficial médico que vivía en los alrededores de la UASD y cuando él vio que le lanzaron piedras a uno de los suyos se abalanzó contra el grupo con gritos desesperados para que no agredieran al militar. En eso intervine y el oficial lo dejaron pasar.

También el mismo agente nos acompañó, si mal no recuerdo en la gestión de Fernando Sánchez Martínez, en una huelga de hambre que hizo el Felabel en el edificio de la rectoría por la apertura del comedor. Un estudiante lo identificó como policía, al estar encerrado en las escalinatas de la rectoría con los dirigentes del Felabel”. Pero nos hicimos de la vista gorda y lo aislamos después de esa jornada de protesta.

Pero el tipo también era persistente y luego reapareció por los predios de la FED, cuando Salazar era presidente y hasta arengaba a las masas por los micrófonos para que se integraran a la protesta. El individuo luego me confesó que siempre iba con un radio y llamaba a la policía desde los baños de la UASD para informar desde adentro los movimientos de quienes protestábamos.

También me decía, que aunque supuestamente era mi amigo; si sus superiores le ordenaban eliminarme él tenía que hacerlo. Por eso cuando nos encontrábamos en la calle y me llamaba para saludarme, yo respiraba profundamente al pensar que podría ser  mi último día de existencia.

Este extenso relato es para que se entienda que no es descartable que los disparos contra el coronel hayan sido hechos por agentes infiltrados en las protestas o en los grupos estudiantiles, porque precedentes sobran.

El tiempo, las declaraciones de los acusados y las evidencias que se presenten de ambas partes determinarán si la actuación de la policía responde a un montaje mediático, incapacidad o si una mano extraña o externa intervino.

Lo ideal sería decir que confiamos en la justicia; pero ya el procurador, sin un juicio público, oral y contradictorio, dijo que a los sospechosos del crimen les deben imponer la pena máxima y la Fiscal del Distrito en su cuenta de twiter escribió tipificándolos de delincuentes, sin haber concluido las investigaciones.

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